«¿Cuánto cuesta un sitio web?» es la primera pregunta que me hacen. Es también aquella a la que muchos responden «depende» y cambian de tema. Depende, es cierto. Pero por sí solo eso no sirve de nada. Después de 250 proyectos en 25 años, aquí tienes la respuesta con números reales — incluidas las partidas que casi nadie te menciona antes de hacerte firmar.
Por qué «depende» es verdad (pero por sí solo no basta)
Preguntar cuánto cuesta un sitio web es como preguntar cuánto cuesta una casa: depende de lo grande que sea y de lo que pongas dentro. Un estudio y un chalet tienen precios distintos, y a nadie le extraña. Con un sitio web rige el mismo principio. Cinco factores mueven el precio, y conviene conocerlos antes de pedir un presupuesto:
- Cuántas páginas y qué módulos — Un sitio de cinco páginas cuesta menos que uno con noticias, portafolio, calendario y área de descargas. Cada función es más trabajo.
- Cuántos idiomas — Un sitio en un idioma es una cosa; el mismo sitio en tres o nueve idiomas es tres o nueve veces el contenido que hay que preparar y mantener.
- Los contenidos: listos o por crear — Si los textos y las fotos ya existen, se ahorra. Si hay que redactarlos, organizarlos o fotografiarlos, ese tiempo entra en la cuenta.
- Diseño a medida o plantilla — Un proyecto gráfico dibujado a propósito para ti requiere más trabajo que una plantilla adaptada. Se nota, y se paga.
- Funciones especiales — Una tienda online, un área privada, un sistema de reservas o de venta de entradas son software, no páginas. Suben el precio porque hacen un oficio distinto.
Por eso «depende» es honesto. El problema es quedarse ahí. Lo que de verdad hace falta es un orden de magnitud. Te lo doy.
Las tres franjas, con números reales
Trabajo con tres franjas. Los números de aquí abajo son los reales, no un «desde» señuelo pensado para atraerte y luego inflarse. Sirven para entender enseguida dónde te sitúas.
Debut — de 300 a 800 euros
Para quien da sus primeros pasos online. Un sitio esencial y cuidado: quién eres, qué haces, los contactos, una galería. Un idioma, pago en un solo abono. Es el primer paso bien dado — no un juguete, sino el mínimo que hace falta para existir de verdad en Google.
Professional — de 1.000 a 1.500 euros
La franja más solicitada, y no por casualidad. Todo lo del Debut, más los módulos que hacen trabajar al sitio: noticias, portafolio, calendario, área de descargas, integración con las redes sociales, hasta tres idiomas. Es la elección de quien tiene una actividad en marcha y quiere gestionar los contenidos por su cuenta, sin depender de nadie para añadir una fecha o una foto.
Prestige — de 2.300 a 3.000 euros
Presencia completa. Todos los idiomas, todos los módulos, diseño a medida, área privada y gestión de usuarios. Es para quien no necesita un escaparate, sino una herramienta de trabajo: gestiona contactos, documentos, reservas, y crece con el tiempo junto a la actividad.
Cómo se paga: los plazos (y las demos incluidas)
Nadie tiene que desembolsarlo todo de golpe. Para Professional y Prestige el pago es en tres plazos: el 30% al aceptar el presupuesto, el 40% al poner el sitio online, el 30% treinta días después. El Debut, más contenido, se salda en un solo abono. El fraccionamiento sirve para repartir la inversión sin que pese toda a la vez.
Y antes de escribir una línea de código, al aceptar recibes al menos tres demos gráficas: ves las direcciones posibles y eliges la tuya. No compras a ciegas, no firmas esperando que salga bien.
«¿Y a mí cuánto me hace falta?» — la franja adecuada por perfil
Los precios son iguales para todos, pero las necesidades no. Aquí es donde suele situarse quien me contacta:
- Músico o artista — Por lo general Debut o Professional: biografía, calendario de conciertos, discografía, press kit descargable para quien quiera contratarte. El Professional añade el multiidioma, útil para quien también toca en el extranjero.
- Profesional autónomo (abogado, dentista, arquitecto, consultor) — Casi siempre Professional: áreas de especialización, formulario de contacto cualificado, eventualmente un área privada para los clientes. Aquí la credibilidad vale más que la estética.
- Pequeño negocio o empresa — Professional o Prestige, según hagan falta más idiomas, una tienda online o funciones de gestión. Aquí el sitio se convierte a menudo en una herramienta operativa, no solo en una presentación.
¿Coste o inversión? Hagamos la cuenta anual
Un sitio bien hecho vive tres, cinco años. Coge un Professional de 1.200 euros: repartido en cuatro años son 300 euros al año, veinticinco al mes. Menos que una suscripción a una plataforma de streaming — para una herramienta que trabaja cada día, incluso mientras duermes: se hace encontrar en Google, responde a las preguntas recurrentes, recoge contactos.
El objetivo no es gastar poco. Es no tirar el dinero en algo que se agota. Un sitio barato pero equivocado — lento, invisible en Google, que no convierte — cuesta cero en apariencia y muchísimo en oportunidades perdidas.
Los costes recurrentes, dichos con claridad
Esta es la parte «sin sorpresas», la que muchos evitan nombrar. Además de la realización, un sitio tiene algunos costes anuales. Te los digo todos:
- Dominio (tu www.nombre.es) — en general 15-30 euros al año. Es tuyo, lo renuevas y ya está.
- Alojamiento (el espacio donde vive el sitio) — variable según el tráfico y las necesidades, pero para la mayoría de los sitios sigue siendo una partida contenida.
- Mantenimiento — con uwAdmin actualizas tú mismo textos, fotos y eventos, así que la gestión ordinaria no es un coste. Solo quedan las intervenciones extraordinarias, si y cuando las pidas.
El certificado de seguridad (HTTPS) y la formación sobre el uso del panel están incluidos. Ninguna partida oculta que aparezca después de la firma.
Las trampas que conviene evitar
«Sin sorpresas» significa también saber qué no te conviene. Cuatro trampas recurrentes, vistas en veinticinco años:
- El «sitio gratis» o a pocos euros al mes — A menudo es un alquiler: el día que dejas de pagar, desaparece todo. Y ni siquiera es tuyo.
- Las cuotas obligatorias infladas — Un precio inicial bajo, luego una «cuota de asistencia» anual alta y no negociable. Haz siempre la cuenta a tres años, no sobre el primer mes.
- Las plataformas cerradas — Si el día de mañana quieres cambiar de proveedor y no puedes llevarte el sitio, estás atrapado. Pregunta siempre: «¿de quién es el sitio? ¿puedo moverlo?». Si la respuesta es vaga, es un no.
- El precio demasiado bajo — O es una plantilla reciclada igual a otras cien, o falta algo: la visualización en el móvil, la optimización para Google, la formación. Lo que ahorras hoy lo pagas en rehacer el trabajo.
El siguiente paso
El presupuesto de verdad no nace de una lista de precios, sino de una conversación: qué necesitas, qué no, qué puede esperar. De ahí salen números y plazos realistas, cortados a la medida de tu caso. Y un detalle práctico sobre los tiempos: un sitio bien hecho requiere dos o tres meses entre diálogo, demos, contenidos y puesta online. Planificarlo en verano significa llegar al otoño con algo listo, en lugar de empezar de cero con la temporada ya en marcha.
Si quieres entender mejor cuándo conviene moverte, lee también por qué las redes sociales y el sitio web juntos ganan al uno o al otro por separado y los errores que tu biografía no debería cometer nunca. Los sitios realizados con uwAdmin están pensados para durar y para que los actualices tú, sin depender de nadie.
¿Quieres saber en qué franja entra tu proyecto? Cuéntame qué necesitas — te doy números y plazos realistas, sin compromiso.